“El parto es un evento natural que ocasionalmente necesita ayuda médica; no un evento médico que ocasionalmente ocurre de forma natural”
Kemy Johnson
BABY BLUES O TRISTEZA POSTPARTO
Algunas madres viven en diverso grado síntomas de angustia, tristeza, miedo, preocupaciones, inquietudes tanto antes como después del parto.
Muchas veces, las expectativas de un parto natural, sin violencia obstétrica, sin intervenciones innecesarias, con un agarre espontáneo del bebé al pecho, hacen que si no se cumplen, no reaccionen a su parto y a su bebé de la mejor manera.
De ahí la importancia de cuidar a la mujer que está pariendo y de dejar, siempre que sea posible, el parto en manos de las matronas.
Es verdad, que esta pequeña tristeza es una reacción normal que se da entre un 50% y un 85% de las mujeres que acaban de parir, se considera como un proceso mental y fisiológico de adaptación a la nueva situación.
Se pueden ver algunos cambios emocionales como labilidad afectiva, melancolía, paso de la euforia al llanto, irritabilidad, disforia, hipersensibilidad a la crítica, angustia, tristeza…
Este estado tiene su máxima expresión alrededor del tercer o quinto día, puede permanecer hasta diez o quince días después del nacimiento del bebé y desaparece de forma espontánea, en un plazo aproximado de dos o tres semanas.
Este sería el proceso normal de un Baby Blues en una mujer que acaba de tener un bebé.
Es importante que la familia cercana a la recién mamá, tenga conocimientos sobre estos síntomas y de su duración, ya que van a ser ellos quienes observen este proceso y verifiquen que los síntomas han pasado y la mamá vuelve a ser ella dentro de todos los cambios que está sufriendo, ya que si no es así, si lo síntomas persisten y se agravan, serán ellos mismos quienes den la voz de alarma de una sintomatología más grave que habrá que abordar con la mamá.
Es importante entonces, normalizar estos síntomas, conocerlos, hablar de ellos con otras mamás y saber que es muy probable que también pasemos por ellos sin más consecuencias para la vida de la mamá ni para la del bebé.
DEPRESIÓN POSTPARTO
Afecta a un 10-15% de las madres y debe haber una patología de depresión previa al postparto. Aunque la DPP puede tener lugar entre los 9 y 12 meses después del nacimiento del bebé, la mayoría de las veces ocurre en los primeros tres meses.
Es decir, un porcentaje alto de mamás, puede desarrollar una DDP meses después de haber dado a luz, coincidiendo normalmente con la incorporación al trabajo y con la separación temprana de su bebé.
Puede ser una depresión con fuertes sentimientos de culpa, de incapacidad por hacerse cargo del bebé o incluso de ambivalencia hacia si hijo.
Si hablamos de una depresión, es necesario que la mamá reciba ayuda terapéutica lo más pronto posible.
Algunos de los síntomas que debemos conocer de la DDP son:
- Estado de ánimo deprimido.
- Tristeza o llanto persistentes.
- Disminución del interés o de la capacidad para disfrutar de casi todas las actividades.
- Cambios en los patrones de alimentación y sueño (principalmente insomnio).
- Cansancio o fatiga crónica.
- Ansiedad que puede llegar a los ataques de pánico.
- Sentirse abrumada, indefensa e incapaz.
- Autodesvalorización y autorreproches.
- Dificultad, reticencia o imposibilidad de buscar ayuda y apoyo para sí misma.
- Irritabilidad.
- Problemas de atención, concentración y memoria.
- Dificultad para vincularse con el bebé.
- Sentimientos de ambivalencia hacia el bebé.
- Sobreprotección del menor.
- Dificultades en la lactancia.
- Dificultades y/o imposibilidad de cuidar al recién nacido.
- Pensamientos obsesivos y conductas compulsivas, relacionadas con su bebé y con su cuidado (lavar y desinfectar varias veces sus artículos).
- Pensamientos negativos hacia el bebé, especialmente creer que lo puede dañar.
- Sentimientos de culpa.
- Pensamientos de dañarse a sí misma o al bebé.
- Pensamientos atemorizantes.
- Ideación suicida.
Esto no significa que la mamá pase por todos estos síntomas, pero si las personas cercanas a ellas observan varios de estos síntomas en ella y que no van en disminución o desapareciendo en las semanas posteriores al parto, deben pedir ayuda para ella.
La Lactancia Materna es una gran herramienta tanto para el baby blues como para la depresión postparto, por eso su retirada debe ser siempre la última opción, la lactancia es compatible con muchos fármacos que van a ayudar a la mamá a estar mejor.
Un buen asesoramiento en Lactancia, un buen acompañamiento de la familia, de otras mamás y de los profesionales, van a ayudar a la mamá a estar mejor y a proporcionar a su bebé todos los cuidados que necesita.
Si necesitas acompañamiento en tu Lactancia, no dudes en ponerte en contacto conmigo, estoy aquí para acompañarte en este proceso y que no te sientas sola en tu maternidad.
Recuerda que podemos vernos en los grupos online de Embarazo y Posparto o si necesitas un asesoramiento, me adapto a las necesidades de tu familia.
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¡Muchas Gracias Familias! Y ¡Feliz Crianza!
ANA TORRES

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