“Nunca pensé que aplaudiría a alguien por hacer caca. Y hasta le haría la ola”
Palabrita de MALASMADRES
El pañal se deja no se quita.
Me parece una frase muy reveladora, una frase que todos los padres y educadores infantiles debemos grabar en nuestras mentes a la hora de pensar en el pañal del niño.
Vamos a cambiar nuestra visión del control de esfínteres, vamos a empezar a tratar a los niños como lo que realmente son, niños, pequeñas personitas que dependen de nosotros. Vamos a empezar a pensar que el pañal es algo que ponemos los padres a los bebés en cuanto nacen, así que no se puede quitar así como así, de la noche a la mañana, simplemente diciendo “ya eres mayor”.
Ahora, entrados ya en plena vorágine del verano ¿Qué buen momento para empezar esa “operación pañal? Claro, porque llega el verano y ya eres mayor, así con el calor…
No, no son mayores. El control de esfínteres se debe realizar de forma fisiológica y de forma libre por parte del pequeño. La edad de esta retirada va desde los 2 hasta los 7 años. Es en esta etapa donde su cerebro tiene la suficiente madurez como para realizar este control. Unos niños lo dejarán antes y otros más tarde, no pasa nada, solo debemos respetar sus ritmos y su maduración cerebral y dejar de pensar que el verano es el mejor momento para realizarlo.
La llamada “Operación Pañal” es totalmente un invento adulto, debemos de dejar de decirlo. No existe ninguna operación, cuando el niño desea dejar el pañal lo expresa, nosotros debemos estar atentos a esas expresiones, pero nunca obligarle.
La retirada del pañal se debe hacer de forma diurna y nocturna. Muchos niños tienen problemas con el control de esfínteres nocturno, a causa de poner en práctica esta “Operación Pañal”. La retirada se realizó de forma incorrecta, sin respetar los ritmos y sin acompañamiento emocional, por eso el cerebro piensa que por las noches puede dejarse llevar.
No puede ser que por el día se lo quitemos porque molesta a los profesores, pero por la noche se lo ponemos para que los padres estén tranquilos. Esto arrastra problemas de no control por las noches, problemas de estreñimiento, incluso de fobia a sus propios fluidos o infecciones recurrentes de orina, ya que se fuerza un proceso en un momento que no es el indicado.
Aquí entra en juego la entrada en los colegios… Muchos niños y niñas no controlan esfínteres antes de comenzar el colegio, por eso se realiza una retirada no respetuosa con sus ritmos y necesidades y el peque o la peque no puede controlar de noche y tiene que seguir utilizando el pañal nocturno.
Debemos saber que ningún colegio puede obligar a una criatura a entrar sin pañal si no está preparado, ya que esta imposición atenta considerablemente contra sus derechos y su bienestar.
Algunas señales que nos indican que el niño ya está preparado son:
- Cuando indica que le molesta el pañal.
- Cuando indica que quiere ir al baño.
- El niño verbaliza que se ha hecho pis o caca.
- Se resiste a los cambios de pañal.
- El pañal está seco durante intervalos de dos y tres horas.
- Se interesa cuando otros van al baño.
- Amanece con el pañal seco.
- Cuando después de 3 días y 3 noches sin pañal, ha tenido 3 escapes como máximo.
Es importante crear una rutina para la retirada del pañal, observar esas horas que el pañal está seco y así poder adelantarnos a su pis y su caca ofreciéndole amablemente ir al baño. Este ofrecimiento amable no debe ser una imposición, debemos cogerle de la mano, con palabras suaves y haciendo una invitación no una imposición.
La confianza en el niño es algo vital. No debemos regañar, etiquetar y mucho menos dejarle mojado o sucio. No pasa si se vuelve para atrás, si se produce un retroceso debemos acompañar y apoyar emocionalmente al pequeño, pero insisto, nunca regañar, comparar y mucho menos etiquetarle como “eres un bebé” o “ya eres mayor”.
Nuestro acompañamiento debe ser tranquilo, sin gritos y sin enfados, entendiendo que esto es un proceso donde se avanza pero también se retrocede. Debemos respetar al niño en todo momento, no tener prisa, no acelerar este proceso y además, debemos alegrarnos por su logros pero no hace falta montar un gran jolgorio por ello, si hacemos excesivas alabanzas o excesivos aspavientos, el niño se olvidará de su propio logro para centrarse en nuestra alegría. Los premios tampoco son recomendables, ellos deben aprender a hacer pis y caca sin esperar una recompensa a cambio, ya que cuando no lo hagan no van a recibir nada y eso puede crear un conflicto dentro del niño.
Hay que recordar que esta retirada de pañal es algo natural y madurativo, cuanto más natural se lo hagamos nosotros al niño, mejor resultado dará. Vamos a olvidar los enfados y a centrarnos en su etapa madurativa y en su acompañamiento emocional.
Es importante observar, respetar, acompañar el proceso. Todos los niños y niñas acaban por dejar el pañal, pero forzar, creer que es mejor el verano que el invierno, creer que controla cuando sufre estreñimiento o creer que es normal seguir utilizando el pañal nocturno después de los 6 o 7 años, es no reconocer que no estamos siguiendo la maduración de nuestro peque.
El cambio de mirada, el cambio de educación, el cambio hacia una crianza basada en el respeto a la infancia no es fácil.
Si necesitas que te acompañe en este camino, no dudes en escribirme a info@anatorresasesoradematernidad.es
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Con amor,
Ana
¡Gracias Familias! Y ¡Feliz Crianza!

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